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martes, 14 de julio de 2015

No tiene nada de malo ser señora



No soy una señora. Me repetía cada vez que alguien osaba llamarme así. En mi inconsciente y consciente señora estaba inherentemente relacionada con dependiente económica del esposo, agenda sujeta a las actividades de los hijos y el marido, salir cada vez que se pueda con amigas no amigos, porque una mujer casada ya no puede salir con otro hombre que no sea su amado esposo, los temas que se tocan en esas breves charlas de café son los hijos, el marido y la vida de otros. 

Todo lo anterior lo veía como algo negativo y ofensivo. Como si señora significará sólo estar sujeta a otros, olvidarse del yo y concentrarse en los roles de género establecidos. 

Hasta hace poco entendí bien que existen diferentes formas de ejercer tu feminidad. La palabra señora no es algo negativo y no está relacionado solamente en función del otro.

Hice el ejercicio de buscar la palabra señora en la RAE:

1.       Adj. Que es dueño de algo; que tiene dominio y propiedad en ello.
2.       Persona respetable que ya no es joven.
3.       Mujer que por sí posee un señorío.
4.       Mujer del señor.
5.       Mujer o esposa.

Sin duda, la 4 “mujer del señor”, era la idea que tenía de señora. Pero señora también es un ser responsable, independiente, libre y sí adulta.

La adultez siempre me atormentó. Eso de elegir una vida, un empleo, una carrera, una familia, un televisor, una lavadora, un coche, pagar hipoteca. Era como mandar al diablo todo en lo que creía mi espíritu adolescente.

Pero a mis 28 años elegí todoooooooo eso. Mi olor de espíritu adolescente no se esfumó se transformó. El sistema me atrapó. No me arrepiento. Soy una señora independiente económicamente, vivo con mi novio con el que comparto todos los gastos a la mitad; salgo con mis amigos y amigas cada vez que quiero; trabajo en una redacción más de 8 horas diarias, tengo una perra, mis temas de conversación son mi novio y mi perra, pero también sobre lo que interpreto de los libros, las películas e incluso las series de televisión, la vida cotidiana, la política, economía… y claro de otras personas.

Señora es una adulta que toma sus propias decisiones. Ya sea, elegir un esposo y depender económicamente de él, cuidar a los niños, hacer labores de casa o no casarse, ejercer una profesión u oficio, no tener hijos. Ser lo que uno desee ser. Respetando cualquier forma de vida y estar consciente de sus consecuencias.

Así que Wendy del pasado, eres una ignorante. Señora no es un insulto. Es ser adulta. Y ser adulta no es tan malo en quincena.

lunes, 20 de abril de 2015

Alicia, te amo


Alicia, te amo. Fue esa la frase que cerró la carta que le escribí. Nunca supe su respuesta. Ella murió dos días antes de leer mi confesión y yo me enteré de su muerte dos días después de dejar la carta sobre su buzón. Su madre fue la que me buscó para devolvérmela y decirme que había muerto.  No murió en un trágico accidente, tampoco se suicidó y mucho menos alguien la mató. Se murió de la forma más estúpida y sin sentido.  Así era. Irreverente, loca, impredecible.

 Nos vimos por primera vez una tarde en la Cineteca. Miren, esa vieja está bien chida- dijo Josué. Volteé y la miré. Sus hermosos ojos verdes y su larguísimo cabello negro me eclipsaron. No sé porque me sonrió, le devolví la sonrisa. Carlos, Josué y yo entramos a la sala, ella a la de al lado.
La volví a ver. Se acababa de mudar dos pisos arriba y de entrar a la facultad a estudiar psicología igual que María y Carlos, mis compañeros de departamento. Ellos me la presentaron un día que se encontraron en el pasillo del edificio. La invitaron a beber cerveza al departamento. Desde ahí se formó esa maldita amistad de años y ese gran amor oculto revelado tardíamente.

Hice de todo por ella. Incluso aprendí a cocinar, Alicia amaba comer pero odiaba cocinar. Así que el curso de gastronomía fue el pretexto perfecto para invitarla a cenar todos los miércoles sushi, pasta, pizza, crepas. Aunque siempre nos acompañaban María y Carlos.

Alicia fue musa de mis mejores fantasías. Un día se quedó sin gas, había olvidado pagarlo y la bruja de la administradora  pidió a don Jaime, el portero,  cerrarle el paso.  Me pidió que la dejara bañarse.
No sé si fue una provocación o simplemente era cierto lo que promulgaba, ningún ser humano tiene porque  avergonzarse de su cuerpo, todos somos en el fondo tripas, sangre y mucha mierda acumulada. Salió desnuda del baño con la toalla en la cabeza, con sus pezones rosas triunfantes, su ombligo mirándome fijamente y su pubis cubierto de finos vellos negros. Cuando se percató que la contemplaba, me  sonrió y no le importó que la viera andar. Se postró frente al espejo de mi habitación y comenzó a alistarse, mientras sus grandes ojos verdes me miraban a través del espejo y sus delgados pero carnosos labios se movían, contándome algo que no recuerdo y seguramente no escuché. Traté con todas mis fuerzas de controlarme. Lo logré ante sus ojos. Pero mis sábanas saben que después que se fue, cogímos.

Sé que Alicia me tomó cariño, tanto que comenzó a hablarme de su novio, de sus exnovios, de ese imbécil que tanto le gustaba. En poco tiempo me volví su confidente. La odiaba por someterme a tremenda tortura.

Un día, mientras me hablaba de ese tal Jorge y sus 20 cm de largo, la llame puta en mi mente, le dije así porque no podía tenerla y esos idiotas sí. ¡Qué diablos importaba que yo no tuviera veintitantos centímetros! Igual la haría feliz.

Amaba escucharla hablar de sus proyectos, de sus sueños, de la forma en que admiraba a Simone de Beauvoir y a Lacan, de su desprecio por Freud. De cómo había leído todo un libro en una noche de insomnio. De sus viajes alrededor de México, de su hermana la loca y su mamá castrante, de su niñez, de sus complejos, de cine, de música, de cómo había llorado por la muerte de su perra y no por la de su padre.

Pero… Alicia murió y yo le dije muy tarde que no sólo quería ser su amiga.



viernes, 9 de agosto de 2013

¿Lo retro es lo de hoy?


Si consideramos que los 80 y 90 ya pertenecen a lo clásico, según Universal Stereo, que ya pasan mi música favorita.

Entonces podemos admitir que los finales de los 80 e inicio de los 90 están de regreso.
Lo vemos por todas partes desde la política a la moda.

El regreso del PRI, esa política de todo para unos, nada para ustedes. Llegó en el 2012 con una fuerza atroz y rapaz, comandada por Carlos Salinas de Gortari, que aunque nunca se fue ahora regreso con mucha fuerza y muchísimo gel.

La exoneración del hermano incómodo, Raúl Salinas de Gortari es una de las grandes muestras que vemos en esta temporada del regreso de los años 80 y 90.

Su exoneración le permitiría recuperar al menos 36 propiedades, aunque según fuentes del Poder Judicial Federal (PJF) obtenidas por el diario La Jornada,  el hermano incómodo señala que esos bienes inmuebles no son suyos porque no están a su nombre y serán devueltos a sus verdaderos dueños, sus prestanombres.

No debería de extrañarnos que Raulito pronto salga en alguna revista social como ¡Hola! o Quién contando todo lo que él pobre sufrió en prisión y todo lo que tuvo que hacer para salir adelante.

Caro Quintero, el narcotraficante más conocido de México en los años 80, el día de hoy fue puesto en libertad, porque un Tribunal determinó que el capo “no debió ser enjuiciado en el fuero federal por el asesinato del agente de la DEA, Enrique Camarena Salazar, crimen cometido en febrero de 1985, en Guadalajara, Jalisco, sino en el fuero común, ya que no se trataba de un diplomático ni de un integrante consular”.

¡Pobre, hasta ahora se dan cuenta y tuvo que estar 28 años en la cárcel mientras que los cárteles se peleaban – pelean- el territorio! Ya veremos cómo pondrá orden.

En la cárcel se encuentra una líder sindical, Elba Esther Gordillo, luego de que durante 24 años se robara millones y millones de dinero del erario público. Justo como en 1989 cuando Joaquín Hernández Galicia, La Quina, fuera detenido y encarcelado por órdenes del entonces presidente Carlos Salinas de Gortari, que hoy gobierna al estilo de Victoriano Huerta.

Y bueno, la moda. Por todas partes observamos a chicas con camisas oversize, botas militares, faldas de colores y pantaloncillos tipo “Konnan”, el famoso luchador, con estampados divertidos. 

Así que ¡bienvenidos finales de los 80 y  principios de los 90! Yo acabo de nacer. Modelo 87.

¿Voy a ver videos musicales en el canal siete de Nirvana, Soundgarden, Blind Melon, Pearl Jam?